La ausencia de luz en el Alma provoca que esta se extinga inevitable y dolorosamente

lunes, 26 de agosto de 2013

Despertar del viaje

No pude más que verla un momento por la mañana antes de marcharme. No sé siquiera si estaba despierta cuando le dí un beso en la frente y le dije,-Nos vemos esta noche cuando regrese-. Cerré la puerta despacio para no hacer ruido, no llegue a mirar atrás para volver a verla.
Puse rumbo a la estación caminando, no está lejos callejeando. Una vez allí  no tuve que esperar al siguiente tren, como de costumbre porque siempre me retraso, -me quedo absorto mirándote-.
Había sitio para sentarse donde uno quisiera, nunca iba muy lleno, más bien estaba practicamente vacío.
El trayecto duraba algo más de una hora, incluyendo las paradas.
Muchas de las personas ahí sentadas eran caras conocidas, pero extraños al fin y al cabo. Verles todos los días y no conocer sus nombres, algo habitual hoy en día, provocado por el miedo y la desconfianza que tenemos los unos de los otros.
Normalmente voy dando cabezadas en un intento de recuperar el sueño perdido, en otras ocasiones aprovecho el tiempo ordenando las tareas diarias del trabajo para intentar, inútilmente, sacarle el máximo partido al tiempo disponible. o simplemente voy despierto mirando a unos y otros intentando adivinar sus pensamientos.
Aquella mañana estaba soñoliento, me costaba mantenerme despierto con el traqueteo del vagón, poco a poco fui sucumbiendo al suave mecer de las vías, hasta que sin poder remediarlo, me dormí.

No fue más que una décima de segundo, pero desperté bruscamente con el primer golpe, salí despedido hacia delante junto con el resto de pasajeros, nos vimos volando sin control, no imaginé el aterrizaje tan violento. Entre gritos, chispas, cristales rompiendose y el sonido del acero al retorcerse nos vimos zarandeados durante unos momentos interminables, hasta que de repente, todo quedo en silencio y se tornó negro.

Desperté como cualquier día de vacaciones, totalmente descansado y lleno de paz, y con lo más importante a mi lado, tú. Me encantaba verte dormir profundamente, me solía despertar un rato antes y quedarme mirando como dormías plácidamente hasta que te despertabas y me hacía el dormido.
Verte jugando con tu pelo castaño era como una dulce hipnosis, podía pasarme horas mirándote sin decir nada. Escuchar tu voz todos los días era la mayor recompensa jamas esperada por alguien. Los días que nos enfadábamos y dejabas de hablarme, era la peor tortura que podías hacerme. Al poco tiempo siempre nos reconciliábamos, con unas pocas caricias en tus pecas, unos besos robados a traición de tus labios, sellábamos la paz.
Recuerdo aquél momento cuando nos conocimos y cruzamos nuestras miradas, yo quedé enamorado al instante, pero tu todavía no te llegaste a fijar en mí. Con el tiempo y algo de ayuda , con bastante mejor dicho, logré convencerte para salir juntos.Posiblemente ese fue mi mayor acto de valor, pues ya sabes lo tímido que siempre fui.
Cada uno días que hemos pasado juntos han sido los mejores momentos de mi vida.
Contigo recuperé esas ilusiones que había perdido, esa juventud que con los años dejé atrás.

Oigo a alguien que me habla, no reconozco su voz, pero insiste, una y otra vez.
Despierto, y abro los ojos.
Veo a un hombre hablándome, pero no le comprendo, hay demasiado ruido y humo. Hay más gente pero ninguna de ellas quiero ver, solo hay alguien a quien deseo ver y no está.
Noto calor en la espalda pero tengo frío, necesito tu calor pero no lo tengo.
Estoy manchado de sangre por todo el cuerpo, pero no me duele nada.
Vuelvo a tener sueño, temo que no despertaré y no estarás a mi lado.
Ahora lo único en lo que pienso y me reprocho es, no haberte despertado esta mañana, haberte abrazado, haberte besado y haberte susurrado al oído lo importante te eres para mí. Sin ti no soy nada.
Te quiero con toda mi alma y jamas podré olvidarte. No diré adiós sino un hasta luego pues tarde o tremprano nos volveremos a encontrar. Mi Amor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario