¡Feliz Navidad! es lo que nos deseamos los unos a los otros en estas fechas, más por tradición que por un deseo verdadero, pues ni todo el mundo las aprecia, ni son motivo de júbilo.
Pese a que son una época del año en la que deberíamos compartir con la familia, amigos y en general todas las personas queridas y las no tanto. Pero no todos tenemos una familia con la que nos sintamos cercanos, a gusto. Una de esas familias que aparecen en las películas todos reunidos y felices, no.
Nos encontramos en una situación contradictoria pues deseas estar feliz, alegre, entablar una empatïa con los demás, pero no encuentras la motivación ni el ánimo para estarlo. Simplemente sonríes y aparentas un estado emocional acorde al espíritu navideño, porque no todos somos felices y en estos días recordamos más que nunca los errores cometidos en el pasado, en cuando dijiste adiós y alejaste de ti a personas que te querían, y las heriste más que a nada en este mundo.
Recuerdos dolorosos, más ahora que entonces, púes el paso del tiempo, al contrario de lo que pudiera parecer, no mitiga el dolor si no que lo agudiza.
Se puede fingir estar bien todo el año aparentando una falsa cordura, una irreal normalidad que no tienes, aunque posiblemente algunos se den cuenta, no dicen nada. Siempre esperas que alguien, de corazón, te diga; -No me mientas, sé que no estas bien.
Quizás en ese momento te derrumbes y rompas a llorar, dejando salir todas esas emociones que guardas en tu interior, quizá.
A cada año, en esta época de mentiras en donde fingimos solidaridad y amor para todos, es posible que quieras ser un poco mas sincero con los demás. Pero no, es preferible sonreír y disimular que tener que responder a las preguntas y consejos de los demás.
Lo dicho ¡Feliz Navidad!
Aeternum solum
La ausencia de luz en el Alma provoca que esta se extinga inevitable y dolorosamente
domingo, 29 de diciembre de 2013
viernes, 11 de octubre de 2013
Llega el Invierno
Los días oscurecen con las nubes impidiendo qué la luz atraviese . la tierra cruce bajo los pies por el frío qué la ha helado. unos pájaros observan desde lo alto de las ramas desnudas de los árboles . De vez en cuando sopla el viento qué corta como sí se tratara de una cuchilla . no hay más ruidos qué este viento meciendo a los arboles cuando se tratara calma sólo existe el silencio . Para el viento y comienzan a caer como pequeñas plumas copos de nieve . lentamente comienzan a cubrir el suelo impidiendo ver donde piso. mis fuerzas flaquean dejó de sentir mis extremidades . caigo al suelo incapaz de levantarme . tumbado en la nieve vuelvo a ver a aquellos pájaros. parece qué decidieron seguirme . me siguen observando. mientras yo continuo viendo el lento caer de los copos blancos y como poco a poco voy desapareciendo como la nieve me envuelve como una manta y me arroja para dormir . ya no siento frío . ya no siento dolor . sólo sueño . un sueño qué soy incapaz de reprimir. me vence . ya soy libre de soñar con todo aquello qué en vida no conocí .
lunes, 30 de septiembre de 2013
A Kodama (Laura & Rachel)
Entro al estudio de tatuaje decidido y motivado. Estoy contento de hacérselo por un motivo, más ajeno qué propio, pero realizado por elección propia. Su significado es simplemente mi cariño y amistad eterna a unas personas a las qué conocí relativamente hace poco tiempo y a los qué les debo el haberme aceptado en el grupo y haberme salvado de mi soledad.
Me reciben sonrientes la tatuadora y la anilladora, las propietarias del estudio, me hacen sentirme cómodo,lo cual se lo agradezco. Una vez dentro comenzamos, enciende la maquina y vamos allá.
Los pinchazos de la aguja son más dolorosos de lo qué recordaba. Al principio no me lo esperaba pues no recordaba ese dolor pero pasado unos minutos empiezas a acostumbrarte y te acabas relajando, hasta tal punto qué empiezo a dormirme en un momento en el qué estuvimos sin hablar.
Pasaron casi dos horas en un suspiro, podría haber permanecido allí días enteros de lo cómodo y confiado qué me sentía. Pero terminamos, yo entusiasmado y contento de mi nueva adquisición. Antes de marcharme le ofrezco otro proyecto el cual acepta sin pensarlo. En unas semanas nos volveremos a encontrar, nos damos dos besos y nos despedimos.
Sí no me hubiese sentido tan bien en aquel estudio no hubiese vuelto, pero ante la tan abrumadora profesionalidad y simpatía estoy ansioso de volver y lo único qué lamento es el no poder ofrecerles más trabajo.
Mil Gracias Kodama por hacer mis sueños y deseos realidad.
Me reciben sonrientes la tatuadora y la anilladora, las propietarias del estudio, me hacen sentirme cómodo,lo cual se lo agradezco. Una vez dentro comenzamos, enciende la maquina y vamos allá.
Los pinchazos de la aguja son más dolorosos de lo qué recordaba. Al principio no me lo esperaba pues no recordaba ese dolor pero pasado unos minutos empiezas a acostumbrarte y te acabas relajando, hasta tal punto qué empiezo a dormirme en un momento en el qué estuvimos sin hablar.
Pasaron casi dos horas en un suspiro, podría haber permanecido allí días enteros de lo cómodo y confiado qué me sentía. Pero terminamos, yo entusiasmado y contento de mi nueva adquisición. Antes de marcharme le ofrezco otro proyecto el cual acepta sin pensarlo. En unas semanas nos volveremos a encontrar, nos damos dos besos y nos despedimos.
Sí no me hubiese sentido tan bien en aquel estudio no hubiese vuelto, pero ante la tan abrumadora profesionalidad y simpatía estoy ansioso de volver y lo único qué lamento es el no poder ofrecerles más trabajo.
Mil Gracias Kodama por hacer mis sueños y deseos realidad.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Esperanza In-Finita
Cuando se te brinda una oportunidad de encontrar lo que añoras desde hace tiempo, aquello que necesitas, lo que todavía no has encontrado. Brilla un rayo de esperanza que por una vez te alegra la existencia y permite que aflore una semilla de optimismo.
Deseas aprovechar esos momentos para entablar relación sin mas pretensión que el de la amistad, pero cuando sin apenas hablar te cortan las alas y te niegan toda posibilidad, te sientes rechazado sin saber por qué. Te inunda una decepción que te abruma, por lo menos en mi caso, con el corazón convirtiéndose poco a poco en un trozo de piedra, como aquellos desafortunados que osaron mirar a los ojos a Medusa.
No comprendo porque te tomas la molestia de intentar conocer a alguien si en un día abandonas, quizá sea por miedo, vergüenza o simplemente piensan que no mereces la pena. Puede que la distancia sea un factor de exclusión, aunque a mi modo de ver en una amistad no importa lo lejos que estéis los unos de los otros.
Es por ello que estoy dolido, no enfadado, solo dolido y apenado de no intentar dar una oportunidad.
Al ser una persona poco sociable, a la que le cuesta conocer gente nueva y más aun confiar en ella, y ante una posibilidad de conocer a alguien, me ilusiono de sobremanera, me pongo algo nervioso pues albergo, en ese momento muchas esperanzas de que esa amistad se haga real. Desde luego es culpa mía, aunque me lo nieguen, el hecho de que ahora me sienta cabizbajo después de soñar con lo que pudo ser y no fue, de emocionarme con la nada.
Ahora intento apartar de la mente lo que el corazón quiere.
Pro muchas veces que ocurra no me acostumbraré y lo que es peor, duele más y más según va pasando el tiempo. Hasta que llegue el día en que deje de caminar por mi camino de baldosas amarillas en busca de Oz y aquello que ansío, me aparte del camino y espere a que el tiempo oxide mis huesos, sabiendo que Dorothy no pasará y aquí yaceré.
Deseas aprovechar esos momentos para entablar relación sin mas pretensión que el de la amistad, pero cuando sin apenas hablar te cortan las alas y te niegan toda posibilidad, te sientes rechazado sin saber por qué. Te inunda una decepción que te abruma, por lo menos en mi caso, con el corazón convirtiéndose poco a poco en un trozo de piedra, como aquellos desafortunados que osaron mirar a los ojos a Medusa.
No comprendo porque te tomas la molestia de intentar conocer a alguien si en un día abandonas, quizá sea por miedo, vergüenza o simplemente piensan que no mereces la pena. Puede que la distancia sea un factor de exclusión, aunque a mi modo de ver en una amistad no importa lo lejos que estéis los unos de los otros.
Es por ello que estoy dolido, no enfadado, solo dolido y apenado de no intentar dar una oportunidad.
Al ser una persona poco sociable, a la que le cuesta conocer gente nueva y más aun confiar en ella, y ante una posibilidad de conocer a alguien, me ilusiono de sobremanera, me pongo algo nervioso pues albergo, en ese momento muchas esperanzas de que esa amistad se haga real. Desde luego es culpa mía, aunque me lo nieguen, el hecho de que ahora me sienta cabizbajo después de soñar con lo que pudo ser y no fue, de emocionarme con la nada.
Ahora intento apartar de la mente lo que el corazón quiere.
Pro muchas veces que ocurra no me acostumbraré y lo que es peor, duele más y más según va pasando el tiempo. Hasta que llegue el día en que deje de caminar por mi camino de baldosas amarillas en busca de Oz y aquello que ansío, me aparte del camino y espere a que el tiempo oxide mis huesos, sabiendo que Dorothy no pasará y aquí yaceré.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Un Trabajo Sencillo
En esta ciudad alejada del resto del mundo, en donde la luna llena aparece como el ojo de dios observando con curiosidad a sus creaciones.
La gente de este lugar prefiere la oscuridad de la noche para que le dé cobijo y amparo o simplemente para que les oculte de miradas indiscretas, algunos vienen por placer o por encontrar aquello que buscan. El vino por trabajo, un encargo, pero no pasará mas tiempo del necesario.
Su trabajo lo considera fácil, un juego de niños, localizar a su objetivo y eliminarlo.
Venía con la lección aprendida, recopiló toda la información necesaria sobre sujeto, sabía todo lo que necesitaba saber. Lo había localizado un par de días antes, desde entonces lo ha estado siguiendo, buscando el momento en que esté solo.
Al salir ese día su objetivo de casa, no lo siguió, decidió esperar su regreso. No le costo mucho forzar la cerradura, llevaba tiempo haciendo estas cosas. Se sentó en el sillón del comedor, esperando el regreso.
Se hizo de noche, la oscuridad le brindaba la oportunidad de no ser visto al entrar. Las piernas las sentía entumecidas, estaba a punto de levantarse cuando, un tintineo de llaves llegó a su oído, la puerta se abrió. Una sombra atravesó el umbral, accionó el interruptor de las luces pero estas no se encendieron.
Un destello, un brillo fugaz apareció en el comedor al sacar su cuchillo de su funda. Con un movimiento rápido y preciso le cortó en las piernas, a la altura de las rodillas, obligándole a caer al suelo.
El desgarrador grito de dolor le hizo sonreír. No le habló, no dijo nada, simplemente se colocó encima suyo y clavó su cuchillo en los brazos impidiendo que pudiera defenderse.
Observó la hoja teñida de rojo, goteando en la punta, la acercó al rostro y lamió la sangre. Ese sabor amargo pero dulce y esa textura pegajosa, apenas lo recordaba, había pasado tiempo desde que probó por última vez ese dulce néctar de la muerte.
Tenía suficiente, debía marcharse, pero antes debía terminar el trabajo que le encomendaron.
Le miró a los ojos y apoyo el cuchillo sobre el pecho y con el peso de su cuerpo lo fue hundiendo lentamente, despacio, notando como atravesaba capas de piel y huesos. Hasta que dejó de chillar, de respirar y de convulsionarse.
Ya podía abandonar aquella sucia y asquerosa ciudad y dejar atrás la oscuridad que la envolvía
La gente de este lugar prefiere la oscuridad de la noche para que le dé cobijo y amparo o simplemente para que les oculte de miradas indiscretas, algunos vienen por placer o por encontrar aquello que buscan. El vino por trabajo, un encargo, pero no pasará mas tiempo del necesario.
Su trabajo lo considera fácil, un juego de niños, localizar a su objetivo y eliminarlo.
Venía con la lección aprendida, recopiló toda la información necesaria sobre sujeto, sabía todo lo que necesitaba saber. Lo había localizado un par de días antes, desde entonces lo ha estado siguiendo, buscando el momento en que esté solo.
Al salir ese día su objetivo de casa, no lo siguió, decidió esperar su regreso. No le costo mucho forzar la cerradura, llevaba tiempo haciendo estas cosas. Se sentó en el sillón del comedor, esperando el regreso.
Se hizo de noche, la oscuridad le brindaba la oportunidad de no ser visto al entrar. Las piernas las sentía entumecidas, estaba a punto de levantarse cuando, un tintineo de llaves llegó a su oído, la puerta se abrió. Una sombra atravesó el umbral, accionó el interruptor de las luces pero estas no se encendieron.
Un destello, un brillo fugaz apareció en el comedor al sacar su cuchillo de su funda. Con un movimiento rápido y preciso le cortó en las piernas, a la altura de las rodillas, obligándole a caer al suelo.
El desgarrador grito de dolor le hizo sonreír. No le habló, no dijo nada, simplemente se colocó encima suyo y clavó su cuchillo en los brazos impidiendo que pudiera defenderse.
Observó la hoja teñida de rojo, goteando en la punta, la acercó al rostro y lamió la sangre. Ese sabor amargo pero dulce y esa textura pegajosa, apenas lo recordaba, había pasado tiempo desde que probó por última vez ese dulce néctar de la muerte.
Tenía suficiente, debía marcharse, pero antes debía terminar el trabajo que le encomendaron.
Le miró a los ojos y apoyo el cuchillo sobre el pecho y con el peso de su cuerpo lo fue hundiendo lentamente, despacio, notando como atravesaba capas de piel y huesos. Hasta que dejó de chillar, de respirar y de convulsionarse.
Ya podía abandonar aquella sucia y asquerosa ciudad y dejar atrás la oscuridad que la envolvía
sábado, 7 de septiembre de 2013
Tempus Fugit
Hay un momento en tu vida que sin saber exactamente porqué te sientes mayor como si de repente hubieran pasado cien años de golpe.
Cuando antes te caías al suelo y tenias que levantarte lo hacías de un salto, y ahora, si tienes alguien cerca esperas a que te tienda la mano para que te ayuda.
Aquello que antes te gustaba, ahora muchas veces ni siquiera te interesa, los grupos de música con los que has crecido y te han influenciado durante mucho tiempo, dejan de existir o sus componentes parecen que al igual que tu han envejecido o en el peor de los caso han fallecido, con tus actores favoritos que marcaron tu infancia, y ahora hay gente que no saben quienes son, y dices; -¡pero como es posible que no sepas quien es!-, y es que a pasado lo mismo, y también con aquellas personas que ves todos los días sin apreciar el paso del tiempo en sus rostros.
Si ves algún "se acuerda de..." y aparece una serie de imágenes que te crea cierta nostalgia, entonces está confirmado, te haces mayor.
Es entonces cuando te paras a pensar en lo que ha fallado, donde te has equivocado, pues esta no es la vida que soñabas.
Te preguntas donde está aquella persona con la que querías pasar el resto de tu vida juntos, con la que cada mañana al despertar a su lado fuese un regalo. Aquella persona que sin decirle nada sabia exactamente lo que pensabas. A la que le pudieras prometer fidelidad eterna.No la encontré o no busque lo suficiente.
Tener un hijo o hija, es algo que hubiese querido, hubiese sido el mejor momento de la vida. Pero soy consciente de que jamás lo tendré y lo podré ver crecer, escuchar su primera palabra, ver sus primeros pasos, todo ello es un sueño inalcanzable. Por mucho que la gente se niegue a decírmelo claramente, y me dedican palabras de ánimo y esperanza, lo cual se lo agradezco de todo corazón, pero mi época de soñador terminó y en estos momentos soy muy realista y consciente de la cruda realidad que es la verdad.
Puedo viajar a los rincones mas dispersos y alejados que imagine, hacer todo aquello que nunca pude hacer antes. Puedo disparar la adrenalina con emociones fuertes e intentar disfrutar del tiempo que aún me queda, pero lo que más añoro,lo que no me dejará ser feliz es ese sentimiento de vacío. Lo que realmente necesito es conseguir compartir mi corazón, mi alma, con esa persona que te enamora desde un primer momento, ese alma gemela.
Cuando se dice "lo daría todo" y lo único que puedes dar es tu amor, te arrepientes de no haberlo hecho antes, en vez de querer guardarlo para aquella persona realmente especial, la cuál no apareció. Pues ahora es demasiado tarde. Ya no te queda tiempo.
El tiempo vuela y gran parte de el se ha desaprovechado esperando a esos sueños lejanos.
Si estas a tiempo, no esperes lánzate al vacío y vuela, que no te de miedo caer, inténtalo una y otra vez hasta conseguirlo. así no tendrás que lamentarte por no intentarlo. Disfruta de cada instante y si consigues alcanzar tus sueños no los dejes irse, pues una vez los dejes escapar no conseguirás recuperarlos.
Cuando antes te caías al suelo y tenias que levantarte lo hacías de un salto, y ahora, si tienes alguien cerca esperas a que te tienda la mano para que te ayuda.
Aquello que antes te gustaba, ahora muchas veces ni siquiera te interesa, los grupos de música con los que has crecido y te han influenciado durante mucho tiempo, dejan de existir o sus componentes parecen que al igual que tu han envejecido o en el peor de los caso han fallecido, con tus actores favoritos que marcaron tu infancia, y ahora hay gente que no saben quienes son, y dices; -¡pero como es posible que no sepas quien es!-, y es que a pasado lo mismo, y también con aquellas personas que ves todos los días sin apreciar el paso del tiempo en sus rostros.
Si ves algún "se acuerda de..." y aparece una serie de imágenes que te crea cierta nostalgia, entonces está confirmado, te haces mayor.
Es entonces cuando te paras a pensar en lo que ha fallado, donde te has equivocado, pues esta no es la vida que soñabas.
Te preguntas donde está aquella persona con la que querías pasar el resto de tu vida juntos, con la que cada mañana al despertar a su lado fuese un regalo. Aquella persona que sin decirle nada sabia exactamente lo que pensabas. A la que le pudieras prometer fidelidad eterna.No la encontré o no busque lo suficiente.
Tener un hijo o hija, es algo que hubiese querido, hubiese sido el mejor momento de la vida. Pero soy consciente de que jamás lo tendré y lo podré ver crecer, escuchar su primera palabra, ver sus primeros pasos, todo ello es un sueño inalcanzable. Por mucho que la gente se niegue a decírmelo claramente, y me dedican palabras de ánimo y esperanza, lo cual se lo agradezco de todo corazón, pero mi época de soñador terminó y en estos momentos soy muy realista y consciente de la cruda realidad que es la verdad.
Puedo viajar a los rincones mas dispersos y alejados que imagine, hacer todo aquello que nunca pude hacer antes. Puedo disparar la adrenalina con emociones fuertes e intentar disfrutar del tiempo que aún me queda, pero lo que más añoro,lo que no me dejará ser feliz es ese sentimiento de vacío. Lo que realmente necesito es conseguir compartir mi corazón, mi alma, con esa persona que te enamora desde un primer momento, ese alma gemela.
Cuando se dice "lo daría todo" y lo único que puedes dar es tu amor, te arrepientes de no haberlo hecho antes, en vez de querer guardarlo para aquella persona realmente especial, la cuál no apareció. Pues ahora es demasiado tarde. Ya no te queda tiempo.
El tiempo vuela y gran parte de el se ha desaprovechado esperando a esos sueños lejanos.
Si estas a tiempo, no esperes lánzate al vacío y vuela, que no te de miedo caer, inténtalo una y otra vez hasta conseguirlo. así no tendrás que lamentarte por no intentarlo. Disfruta de cada instante y si consigues alcanzar tus sueños no los dejes irse, pues una vez los dejes escapar no conseguirás recuperarlos.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Evasión
Corriendo por el asfalto, esquivando arboles, perros, peatones y vehículos. Respirando ritmicamente el humo de la contaminación y los olores de las ciudad. Escuchando música que motive, que llene de energía y haga olvidar los problemas despejando la mente.
Solo escuchas la música, ves tu camino, sientes tu cuerpo empapado en sudor. Tus piernas se quejan del esfuerzo realizado pero aguantan. En cambio te falta el aire, apenas puedes respirar, inspiras y espiras controladamente para no ahogarte. Tu corazón late rápidamente y con tal fuerza que notas sus golpes en el pecho. Sufres pero no te duele, y continuas.
En algún momento deberás parar y dar media vuelta para regresar al hogar, pero prolongas tu viaje solitario un poco más.
Al tu regreso lo primero que quieres es una ducha y eso haces, sin prestar atención a lo que te rodea. Siente el agua tibia golpearte y después deslizarse suavemente por tu piel pasando por cada poro y variando su cauce a su paso por el vello, masajeando la cabeza entrelazando los dedos con el cabello, dejas que el agua limpie los restos del jabón sin que tú hagas nada, simplemente permanecer allí de pie, esperando que a la vez limpie tú espíritu. Podrías pasarte allí una eternidad, pero pese al esfuerzo que ello conlleva, cierras el grifo.
Mientras te vas secando el cuerpo húmedo con la toalla lo más lento y pausadamente en un intento de retrasar lo inevitable.
Inspiras y espiras, esta vez profunda y lentamente, consciente de que el tiempo, el que tienes para ti se acaba, tú desconexión del mundo llega a su fin, para afrontar vez más lo que el mundo tiene preparado para el resto del día.
Solo escuchas la música, ves tu camino, sientes tu cuerpo empapado en sudor. Tus piernas se quejan del esfuerzo realizado pero aguantan. En cambio te falta el aire, apenas puedes respirar, inspiras y espiras controladamente para no ahogarte. Tu corazón late rápidamente y con tal fuerza que notas sus golpes en el pecho. Sufres pero no te duele, y continuas.
En algún momento deberás parar y dar media vuelta para regresar al hogar, pero prolongas tu viaje solitario un poco más.
Al tu regreso lo primero que quieres es una ducha y eso haces, sin prestar atención a lo que te rodea. Siente el agua tibia golpearte y después deslizarse suavemente por tu piel pasando por cada poro y variando su cauce a su paso por el vello, masajeando la cabeza entrelazando los dedos con el cabello, dejas que el agua limpie los restos del jabón sin que tú hagas nada, simplemente permanecer allí de pie, esperando que a la vez limpie tú espíritu. Podrías pasarte allí una eternidad, pero pese al esfuerzo que ello conlleva, cierras el grifo.
Mientras te vas secando el cuerpo húmedo con la toalla lo más lento y pausadamente en un intento de retrasar lo inevitable.
Inspiras y espiras, esta vez profunda y lentamente, consciente de que el tiempo, el que tienes para ti se acaba, tú desconexión del mundo llega a su fin, para afrontar vez más lo que el mundo tiene preparado para el resto del día.
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